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'El gran silencio', un filme de dos horas sin diálogos (y que arrasa)

'El gran silencio', un filme de dos horas sin diálogos (y que arrasa)
  • Es una obra del alemán Philip Groning.
  • Ha cautivado al público y a la crítica.
  •  Se estrenará el próximo día 24.

Las dos normas que rigen la vida de los monjes cartujos: la soledad y el silencio, son el eje que utiliza el cineasta alemán Philip Groning en "El gran silencio", documental que, a pesar de sus 162 minutos sin palabra alguna, ha cautivado al público y la crítica, cosechando premios y récords de taquilla.

Groning, nacido en Dusseldorf en 1959, cuya vida ha transcurrido entre Alemania y Estados Unidos, y que en su corta filmografía ha enlazado los filmes de ficción con los documentales, contó hoy que perseguía este rodaje desde 1984.

Buscaba elaborar un estudio profundo del tiempo y la experiencia de una vida dominada por la pureza

"Buscaba elaborar un estudio profundo del tiempo, y, a la vez, la experiencia de una vida dominada por la pureza y la sencillez", explicó el cineasta, a quien sólo dieron permiso para rodar en 2003.

Las condiciones: no utilizar luz artificial, no poner música adicional y no añadir comentario alguno.

Groning visitó Madrid para presentar su filme, que se estrenará el próximo día 24, después de haber logrado el Gran Premio del Jurado del Festival de Sundance y el de Mejor Documental en los galardones de la Academia de Cine Europea.

"Yo no quería rodar una película sobre un monasterio, sino sobre el hecho de ser monje", apunta Groning, quien eligió a los monjes cartujos por ser una de las órdenes más estrictas que se rigen por la soledad y el silencio.

Cuatro meses viviendo con ellos

El cineasta pasó cuatro meses viviendo en "Grande Chartreuse", el monasterio de referencia de la orden, situado en los Alpes franceses.

Allí se integró totalmente en el día a día de los monjes, realizando las mismas tareas que ellos.

 De forma que sólo dedicaba dos o tres horas al día al rodaje.

"Quería capturar ese ritmo de vida monástica y la única forma era integrarme en su día a día -cuenta-. Lo que me sorprendió fue que, a pesar de vivir su vida en soledad y silencio, tienen un profundo sentido de amistad y están muy unidos".

"Otro catolicismo" y "cine en estado puro"

Groning se confiesa creyente, pero educado por una familia católica tradicional: "En mi infancia me infundieron una religión basada en el pecado y la culpa. Pero en el monasterio descubrí otro catolicismo totalmente distinto, el que habla del amor y del concepto de que el mundo y la vida son un regalo. Fue -dice- una experiencia luminosa",

A pesar de vivir su vida en soledad y silencio, tienen un profundo sentido de amistad y están muy unidos

Sin duda, uno de los mayores retos fue hacer una película sin diálogos ni narrador.

"El cine está compuesto de sonido, imagen y tiempo, ésta última es la parte más profunda. Yo, con 'El gran silencio' he vuelto al cine en estado puro'. La ausencia de lenguaje hace que la lógica natural desaparezca. Entonces no puedes buscar una solución racional, porque se colapsa la película, ya que ella tiene una nueva lógica, marcada por la armonía del tiempo".

Un rodaje complicado

El montaje de las 120 horas rodadas fue altamente complejo. Groning, invirtió dos años y medio y finalmente, logró una versión que no funcionaba, hasta que, con unos pequeños cambios logró acertar.

"No sé la razón ni el porqué, sólo puedo decir que la ausencia de lenguaje hace que las imágenes fluyan de un modo diferente".

La ausencia de lenguaje hace que las imágenes fluyan de un modo diferente

A Philip Groning no le sorprendió el éxito del documental, pero sí "su magnitud".

"Sabía -dice- que había películas sobre monasterios asiáticos que habían gustado mucho, y pensé que sería lógico hacer algo así sobre nuestra cultura, ya que existe ese deseo de adentrarse en lugares como éste, puro, austero y fuera del tiempo".

Al final de "El gran silencio" un viejo monje ciego, el único que habla a cámara en todo el metraje, se lamenta de que la sociedad actual haya perdido el concepto de Dios.

Cuando Groning se adentra en esos muros y retrata, con primeros planos, a algunos de los cartujos, el espectador puede percibir en ellos esa paz interior que todo ser humano busca.

Quizás en eso reside el éxito del filme, apunta el cineasta, quien logra que con "El gran silencio" el espectador se sumerja en ese mundo, donde no existen las prisas y de "esa burbuja de estrés en que nos hemos metido", como lo demuestra la multitud de cartas que recibe Groning en su página web, donde la gente le cuenta cuántas veces han visto su película y las preguntas espirituales que ésta les ha suscitado.

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